Enerecidos los árboles
escriben el frío
en las aceras,
infinitas libretas
de poemas por la vida.
Pongo en el viento
una canción que habla
de amor,
azulada manecilla
para el tiempo
de la nostalgia.
¿A dónde irán
los versos que llamean
en medio del invierno?
¿Quién lo sabrá
cuando el paisaje
se repita y el jazz
de los instantes
emerja de los sueños
como algún atardecer
en la orilla de este suspiro?
Las aves nadan el aire
de una palabra
y como un árbol que mira
todo enerece.
¿Cómo será el libro
de una hoja seca
que cae al suelo
de un murmullo?
¿Qué es la belleza
que ahora toca mis ojos?
