Necesitamos una luz octubrecida
que navegue firmamentos como barco
de un suspiro dibujado.
Requerimos de un árbol de nubes
donde una voz de sueños añejos
nos bese la frente en la marea.
Nos urge el otoño que amarillea
en los párpados del poema
que vuela las tormentas
de estas alas calladas.
Necesitamos ver el mundo
como tú lo miras cuando
juntos atardecemos
en la memoria de las aves.