De pronto las cosas más azules
asoman en un lienzo de espera.
Sugiero entonces, detenerse
a ver pájaros que se fueron
hace muchos trazos de silencio,
cuando aún las olas no eran
ni las nubes se sabían.
De pronto no queda más tono
que la memoria fundiéndose
en unos ojos de mar.
Recordémonos así:
alguna vez fuimos idea
de la espuma.