Prólogo cenital.



Predice la altura un sueño de raíces.

Lento es el caminar de las nubes pero
siempre saben lo que dicen.

Yo estoy aquí donde la 
marea es una ventana
solitaria. 

¿Qué sucede en la luz
que no sea octubre?

¿Para cuándo los ayeres
serán cuadernos que el viento
declame?

Mirar es un prólogo que conmueve.

Mañana lo que venga apuntará
esta espera.