Tiene la vida
atarcederes como éste
en el que estoy contento de
tener un corazón.
Ver con sus gafas
una partitura de aves
justo en la esquina del viento
donde nadie mira.
Cuánta paz puede haber
si tengo los ojos abiertos
en atardeceres como éste.
Donde la brocha del alma
pinta otro instante que
calladamente me nombra.