Si pudiéramos.



Si pudiéramos dibujarnos como la soledad
se dibuja en las voces del aire.

Asimilarnos lentamente como suelen hacerlo
los entes subrayados de alguna belleza.

Ratificarnos entre paréntesis
como dos seres que quizás nadie
pronunciaría.

Vernos. Tocarnos las manos
tocando la desnudez entre 
reflejos.

Si pudiéramos caminarnos
con pies de estambre azul
que a la larga hilarían un mar
tejido en tu cadera.

Si pudiéramos tanto, no 
tendría duda el vacío en llamarnos
para contarle que los peces
llevan flores como escamas.