Has puesto tu belleza
en una palabra que callo.
La digo para mí
con asombro,
mientras caminas el viento
con la camisa de este silencio.
¿Puedes arroparme en tus
ángulos perfectos,
bajo tu exacta geometría
de amaneceres,
en tu silueta de álgebra
viva por la ecuación máxima
del deseo?
Tu espalda declama
la esperanza,
el mapa perfecto
de este momento.
Has puesto tus hombros
donde los amo sin decirlos
y tu boca y
la dulce raíz de tus
tobillos donde
solo digo mujer,
en esta velocidad
que apenas roza
mis labios.
Porque no quiero
interrumpirte.
Porque quiero decir
mujer eternamente.
