recuerdo cómo fui feliz
alguna tarde viendo
el lenguaje de las nubes,
aquellos dragones que
fueron plastilina de
un corazón
contento.
Ocurro tan de pronto
en esas cosas que
sanaron viendo
formas bellas
e inconexas
como ríos
dulces de
un poema
inmenso,
en esas aves
que fueron mi
rostro entre las
sendas azules de
un verso entre
alturas disipadas.
Todos los héroes
que tuve fueron
nubes alguna vez
y entonces cuando
la infancia era un
lienzo de batallas
enamoradas.
Ahora que ya es junio,
vuelvo a ser en la canción
que algún día
caminé sobre
bicicletas de
espuma.
