Abro las palabras y
el amanecer es el centro
de una tilde hipersónica.
Dentro del amor,
no hay jaulas.
En los vuelos del
sonido la quietud
es el viaje, el momento
de entenderlo todo.
Abro las palabras
y llueven tundras
de esmeraldas y
el amanecer
tiembla como
estrofa sonora
de la vida abierta,
como una puerta
de cables y de pájaros
que abre por fin
los ojos.