Edificios (Audio).




Tu desnudez como único domicilio de estas manos.
Tu boca como país de mi boca en un sinfín de partituras para un beso.
Tu voz, tus hombros, tu movimiento.
Tu forma de cantar silencios en medio de los sueños.
Tu libertad en tu cuerpo como bandera de un momento eterno.
Tu libro de abrazos de lluvia un septiembre por tu espalda.
Tu falda, tu infinita falta como bosque para un suspiro.
Todo eso fue la exactitud.
Tu paso entre el mío alrededor de la alcoba de un latido eterno.
Tu claridad en la piel de cualquier atardecer lejano.
Tu cadera.
Tu rostro un instante.
Tu puerta abierta.
Tus sembradíos de deseo.
Los míos.
Tus mapas de costumbre y alondras.
Tu habitación como canción grabada en las respiraciones.
Aquello y así fue el amor.
No hicimos nada más.
Tu desnuda luz. La mía.
Ese par de edificios del olvido a 
donde aún se envían las misivas del mismo recuerdo.


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