Algoritmo de lo que empieza a recordarse.



Entre las ráfagas amarillas del pasado
siempre en blanco y negro permanezco,
inútil y brillante en los viejos álbumes del asombro,
cuando aquellos soles eran partidas de ajedrez inexorables
contra el tiempo.

Todo lo que fui entonces 
lo sé por los pájaros.

En ellos la matemática perpetua de
los días felices, la gloria 
de la memoria como
único algoritmo
comprobable.

Entre el viento he sido
un hombre contento
mirando cómo las 
parvadas respiran
palabras de poemas
imposibles.

Entre las ráfagas amarillas del pasado,
siempre en blanco y negro es
mi tenaz melancolía.