La poca luz
es un verbo
latente.
Y no sé cómo conjugarlo.
Desconozco cuántas
veces las sombras
pueden ser posibles
en un prado de diciembre.
Cómo sus formas
pueden pronunciarme
al filo de la belleza
en cualquier lugar
de un parque solo.
La breve y poca luz
es en todos los tiempos.
No imagino qué dirá
de mí, intentando imperfecto,
otro momento imposible
de esta certeza.