Una calle reconoce mi rostro.
Me llama por mi nombre.
Me dice has estado aquí.
Una calle.
Una calle en una esquina
de alguna ciudad cuyo
nombre es un verso en
pupilas nubladas.
-Este es mi latido
me digo entre semáforos
sin contorno ni fin.
Aquí cabe el universo.
Una calle entre mis pies
es un amor que fui a destiempo.
Mi pecho como un cántaro
de nubes creyéndome a mi paso.