Camino las aceras de los versos
contando mis pasos uno a uno
como si fueran voces lentas.
Me detengo a escuchar
que es una fría mañana
del octubre de las cosas
hermosas.
Los poemas delinean
los edificios que acumulan
el ayer que en este instante
es un cuaderno con rayones
y estrellas.
De repente algo llama desde
el cielo otoñal de un suspiro.
Es una nube boreal,
luminosa,
que da la vuelta a la esquina
y como yo también
desaparece.