Nomenclatura de un suspiro.

 


Cuando vayas arriba de la vida,
en su vagón de nubes y palabras,
entiende las tildes de la tierra.

Voltea para mirar el eco de las raíces,
la danza de los arroyos,
la voz tan mineral de los cristales
de un Café.

Arriba de la vida todo te
conmemora:

los autobuses vespertinos
donde alguien en un walkman
escucha a Guns,
las vías de semáforos
donde algún peatón
trae una copia de Quién lo diría
de Sánchez Rosillo.

Cuando la plenitud toque tu rostro,
y vueles, acuérdate de los laberintos.

Al final siempre hay un viento fresco,
como de principios de otoño,
muy parecido al destino
del corazón.