Camino desde las sombras
con los meses enredados en mi
espalda.
En un retrovisor de amaneceres
la luz me confronta con afán
de futuro.
Escucho a mis latidos
escucharse,
uno a uno,
como volcanes de alguna
ortografía personal bajo
los días.
Alcanzo a mi corazón y
murmuro los años.
La memoria es una silueta
exacta de pájaros que atraviesan
el azar eterno.