Escuchan
las olas
crisálidas
de viejos diamantes.
El
tiempo, como todo lo que
se
queda en el mar,
nos
observa.
Logro
encontrarme en estos
pies
invisibles conspirando
realidades,
mientras cada
murmullo
de espuma
se
disipa en el viento.
Que haya entonces universo
escribí
una vez pero era otro poema.
Una
alfombra de corales
mueve
las aspas del invento
que espera.