Pergaminos de la niebla.





Noto batallas altas,
espesas, hechas de lumbre y
del diorama de los restos del
invierno. Noto
resplandores de
astros terrenales
que tocan la puerta
del viento con la calma
de las púrpuras raíces.

Las plantas comprueban
que en el centro del universo
hay poesía.

La niebla comprueba
que alguien nos escribe
y nos aparece como
viejos soldados de la
vida y del plomo.