Transversal, la tarde,
recluta a un tiempo distinto.
Trama, colosal,
una geometría de tejidos
de un sereno vespertino
que es la vida.
Anuncia, tenaz y
púrpura, un asueto
definitivo de segundos
y décimas de segundo.
Late en paz un recuerdo,
un libro, una memoria
de bancas cobrizas y
vacías.
Única y dulce,
acude a mi rostro
para suceder un amorío.
Contemplo en silencio
que el invierno también
es una forma de llorar.