Jamás ha sucedido el panorama de las rosas invisibles. Ni los cometas de viejos crayones. Tampoco las auroras de lustrina donde el camino es un recuerdo. Jamás ha sucedido un árbol de llanuras. Una flor de luces lilas. Un recuerdo de sueños callados en pentagramas de manos luminosas. No. Nunca. En ningún momento ha venido a mi costado una gota de rocío para señalarme el alma. Ni la tierra ha tocado los pies de un verso. Ni la poesía ha existido en el fondo de un iris azulado y distante. ¿Por qué tuvieron que irse las palabras? ¿De qué huyeron sin jamás cantarle al racimo de las horas sus piedras ardientes?
Nunca ha volado un gorrión las estrellas que brotan de un paisaje imposible.
Cualquier despertar es una idea.
En el relieve instantáneo de mis ojos jamás han sucedido las cenizas.
