Para mí las calles también titilan.


                                                      


Si tuviera que darle a las horas la razón, pintaría cuadros de voces rotas llamándome camino. De toda sombra lila del ocaso emergen mares de ciudad en la orilla de mis hombros. Y me sostengo. Me desdoblo lento como una hoja arrugada que yo mismo tiré con ideas de la vida escritas a mano. Y soy un papel que vuelve al estado original de un viento quebrado y bello, que retorna al trigo de las manos sobre el piano inmarcesible de un tallo de rosa. Sólo este momento es el motivo. Este es el recorrido del olvido y de las piezas sueltas de mi necio romanticismo. El tiempo es una coma entre dos relámpagos que quizás me recuerdan. Para mí las calles también titilan sin horario ni peces voladores. Para mí volar es hallarle un corazón a las cosas olvidadas.