Vivir y morir
con la belleza en
los ojos.
Transitar las arterias
de una luz inconclusa
que recaude mi voz
entre calles de
imágenes borrosas.
Cortarle una manzana
al papel del viento.
Promulgar una semana
que dure más allá
de la vida.
El piano de mis alas
estrelladas
me disuelve
como la noche
deshace cometas
de octavas arenadas.
¿Puede la partitura
del ansia tener alas
en mis manos?
¿Con cuánto silencio
se forma una selva
anochecida?
Vivir,
morir,
¿qué densidad sonora nos demuestra?
