Pronóstico alternativo de los párpados.



                                                      



Con los años,
los días amanecen 
menos soleados.

Y no porque el sol
sea menos sol o
los años sean
menos tiempo.

Es sólo la culpa
del poeta dejando
la nostalgia en todo,
creando una absurda
ecuación melancólica 
donde ser joven es
apenas la variable
de un momento,
un pronóstico del clima
casi siempre puntual
y casi siempre incorrecto.

Con los años,
el poeta es más poeta
porque no entiende de 
probabilidades.

Ya sólo amanece
sin saber cómo el verano
le tiembla en los párpados y
en la memoria.

Ya no quiere más explicación
que no sea algún lluvioso 
remitente del otoño.