Devora un aliento eléctrico
postales de techos adosados.
La periferia es aquí
un molino de luz humedecido.
Por la ráfaga lunar de un reflejo
la ciudad confirma el solitario fotograma,
el suave diván de la lluvia
preguntando el contorno de
las casas a lo lejos.
La oscuridad opina de la lluvia
un verso de relojes atrasados.
La tormenta hoy no late
la memoria de los sueños.
