En la búsqueda
no hay tiempo.
La crónica
reside en subrayar
lugares con el dedo
índice de los ojos.
Entender que
somos lo que
vamos dejando,
acuarelas de carreteras,
edificios de polvo,
un perfecto momento.
Cerrar los párpados
del alma y comprender
aritméticas de antenas
y grises nubarrones.
Comprender que toda
la belleza puede estar
en la forma de un
girasol de milagros.
Que mi cuerpo es
gaveta de viento
archivando el
transcurso de
cada despedida.



