Los puntos suspensivos de la tormenta.


                                                      

                                                      


La humedad es un paisaje. En los puntos suspensivos de la tormenta aparecen palabras que van tejiendo las cortinas. Las ventanas ya saben que la memoria del agua es un párrafo en la pared de la lluvia, en la furia de las olas del barrio en el crepúsculo del viento. Puedo respirarme. Acompañarme en este rincón de casa donde puedo creerme mis huesos como labios de papel en la boca de mis latidos. Sólo me repito que todo esto es añoranza. Que marzo es una cadencia nublada en el horario de estos ojos. Que mi cuerpo, universo finito de mi esófago y papeles, reside estas pupilas en que escribe la fortuna una sencilla gota dulce de húmedos relámpagos. Fuera de este momento hay telares de lienzos, de verbos y estambres claros siempre a punto de algún arroyo perfecto.