Mi reloj de buró se derrite
dalinianamente.
Ya es la noche, aquí,
junto al inventario difuso
de las últimas horas.
¿Qué debo escuchar
en esta avenida de mis sábanas
ahora que las paredes crujen
como huesos del tiempo?
La historia del verano
sueña este momento y
yo sueño otro lugar
que enlaguna mi cama.
El vacío es tan sonoro
que sueno a luz en la caída.
Un vinilo del viento
me teje acorde
en el murmullo
de la noche.
