Postal sin número en alguna ventana




La tarde sujeta 
mis párpados
en asombro.

Fuera,
con el sonoro crujir de las nubes,
las calles pronostican
su canto de agua.

Pido lo mismo.

Así soy de recurrente en
los paisajes.

Así nada más.

Un expresso
con azúcar
y un poema de
miradas.