Camino la casa de los recuerdos, la de los sueños sin escala a la nostalgia de los tonos estelares, los íntimos, los de la búsqueda y la concordia en los altares a la conquista.
Todo parece la calma de un verso que me prometí hace tiempo, cuando en una guitarra de habitaciones y diarios, comprendí la hazaña de disiparme lentamente en notas cómplices, de bosque, de cine, de humedad y canto, de nubes cuando la ciencia de aprender a nombrarme.
Camino la solución incontestable de la hermosa deriva del intento.
Alguna canción gira en elepés de un corazón ardiendo.
